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DEBEMOS DAR RAZONES DE NUESTRA FE

20 Ene

(este es un texto para católicos, si no lo eres probablemente te vas  molestar, por lo que no lo leas, así te ahorro el mal rato)

Debemos dar razones de nuestra fe, pero no intentar explicar lo inexplicable, nuestro argumento se basa en nuestra experiencia de Jesús, nuestro encuentro personal con Él, en la tradición de nuestra milenaria Iglesia y por sobre todo en la Palabra de Dios.

El Santo Padre, el 2007 ya nos decía que los cristianos estamos llamados a defender y dar razones de nuestra fe en Cristo poniendo como ejemplo a San Clemente de Alejandría; “Clemente acompaña paso a paso el camino del catecúmeno y del bautizado para que, con las dos “alas” de la fe y de la razón, llegue a un conocimiento de la Verdad, que es Jesucristo, el Verbo de Dios».

No sólo debemos conocer en que consiste nuestra fe, sino que debemos ser capaces de explicársela a aquellos, que aunque creen conocerla, la ignoran, incluso a aquellos que se declaran personas de fe, pero aun así, la ignoran y distorsionan. Debemos explicar que los misterios de la fe, son justamente eso, “misterios”, que a los ojos humanos no encuentran explicación, debemos explicar que el “don de la fe” es el que nos permite comprender todos estos misterios y que como todo don, no todos lo poseen, por lo tanto no todos serán capaces de llegar a comprender.

El mismo Señor Jesús nos prevenía de esto, “En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños” (Mateo 11, 25)

Estas cosas debemos hacerlas publicas, nuestro llamado es a formarnos, a ser capaces de DEFENDER nuestra fe, pero por sobre todo NUESTRA FE CATÓLICA, con todo lo que ella implica, comprendiendo y haciendo comprender que nuestra Madre Iglesia es Santa y Pecadora, (Santa porque es fundada por Jesús y en ella habita el Espíritu Santo y pecadora porque esta integrada por todos nosotros, pecadores), entendiendo así nuestra imperfección pero nuestra buena y sincera intención de hacer las cosas al estilo de Jesús, aunque en el intento, seguramente vamos a fallar una y otra vez.

Es necesario proclamar que esta Iglesia Católica vive y cuida de la fe que el Jesús mismo nos dejó, esa fe que tiene muy claras ciertas verdades acerca del hombre, que conoce mejor que nadie nuestra debilidad humana y nos cuida de ella. Esta fe es inmodificable en muchos aspectos, no es actualizable, no es adecuable a las nuevas tendencias o corrientes de la humanidad, porque NO PODEMOS ACEPTAR QUE LAS COSAS QUE HOY SON COMUNES SEAN CONSIDERADAS COMO NORMALES.

Claramente estamos llamados a acompañar, orar, aceptar, tolerar e integrar a la iglesia a todos aquellos que como Iglesia consideramos que toman una opción distinta a nosotros en cuanto a creencias, concepciones ideológicas, cosmovisiones y estilos de vida, pero no podemos promoverlos y pretender que el tolerar es igual al hacerme igual al otro o querer que todos sean igual que yo.

Siendo así, cada vez mas cosas que consideramos “comunes”  (porque se han propagado) terminaran siendo “normales” y así corremos el riesgo de que cada nuestra humanidad sea cada vez mas distorsionada atentando contra nuestra dignidad. Entonces de esta manera vamos a dejar que los valores que “la masa” nos impone porque entre ellos son comunes, sean los valores correctos. Ejemplo claro es el homosexualismo, lo cual la iglesia acepta, acompaña, pero no promueve. Desde un tiempo a esta parte se ha hecho común y hoy en día es completamente aceptado como normal. Quizás muy prontamente el tener armas en nuestro hogar para protegernos de la delincuencia  sea común y luego consideremos normal que dentro de las cosas que una familia debe tener esté el refrigerador, la cocina y un arma por ejemplo (muy exagerado y caricaturesco pero sirve para explicar el espíritu de esta idea)  ya que como humanidad nos vamos “acomodando” a lo que nos conviene, a lo que la mayoría aprueba y a lo que la sociedad nos lleva, y entonces de esta forma ponemos en el tapete de la discusión cosas que nunca han tenido discusión porque no corresponden a nuestra realidad humana (y así podemos enumerar infinitos temas como el uso del preservativo, el aborto, la eutanasia, etc.)

Esta falta de identidad nos hace perder nuestro norte, nos hace ambiguos, relativos y por sobre todo CÓMODOS ya no estamos dispuestos a plantear nuestros puntos de vista, basta con que otros decidan por mi o me conformo con lo que la mayoría cree que esta bien.

De esta forma, estamos entonces llamados a mostrar “nuestra verdad”, la verdad que la Iglesia cuida y por la que es atacada día a día, esta verdad inmodificable, inactualizable, esta verdad eterna, como Cristo que el es mismo ayer, hoy y por los siglos, Él no se va a adecuar a las circunstancias, el plantea claramente la verdad, una verdad que en aquellos tiempos, al igual que ahora incomoda a muchos, al punto de llegar a la muerte en cruz. Así debemos ser nosotros, aunque probablemente corramos el riesgo de un suicidio social, seamos excluidos, insultados y ofendidos por cuidar de esta fe.

Tal como todas las nuevas tendencias ideológicas, religiosas, morales hacen publico y luchan por su espacio y su aceptación en la sociedad (y lo han ido logrando) nosotros debemos luchar a viva voz y públicamente por lo que creemos, no podemos dejar todo este peso en nuestros sacerdotes y en la jerarquía de la Iglesia, TODOS SOMOS IGLESIA y cuando se nos ataca, la herida se nos causa a todos.

Nuestra iglesia “proclama a un Jesucristo crucificado, escándalo para los judíos, motivo de burla para los gentiles, pero fuerza de Dios y sabiduría de Dios para aquellos que Dios ha llamado” (I Corintios 1,23-24), esa sabiduría que no debemos callar, que debemos defender haciendo uso de nuestra razón y con la fortaleza que nos regala el Espíritu Santo.

“Y, por tanto, las buenas obras tienen que acompañar el conocimiento intelectual, como la sombra acompaña al cuerpo”(Benedicto XIV, Roma 2008), es clara la invitación, debemos estar preparados para DAR RAZONES DE NUESTRA FE

La realidad de Jesús y su Iglesia nos ilumina, pero a muchos los encadila, enceguese y molestaLa realidad de Jesús y su Iglesia nos ilumina, pero a muchos los encadila, enceguese y molesta

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1 comentario

Publicado por en enero 20, 2011 en Blog

 

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Una respuesta a “DEBEMOS DAR RAZONES DE NUESTRA FE

  1. patricia bauvignet

    abril 3, 2011 at 10:01 pm

    cuando uno ama lo hace en la paz y en la tormenta , yo amo a mi iglesia, la que fundo Jesus, la que de pedro a benedicto ha sabido sobrevivir, la de nuestra madre María, de nuestros santos , de la trinidad perfecta…son tiempos de prueba para que estemos mas unidos , amandonos mas con fe y esperanza, orando en todo momento, con la fuerza del espiritu santo , sin miedo quien esta en contra de nosotros esta encontra de Jesus, si jesus vive en mi nada e de temer.amen

     

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