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Visitante o habitante?

Tenemos un departamento de recién casados, el cual nos hemos esforzado por equipar lo más completo posible para poder recibir a nuestra familia y amigos, pues nos encanta estar acompañados por quienes queremos, y sobre todo en este tiempo en que he estado en casa bastante aburrido, por mi estado de salud.

Recibir visitas, si bien significa un trabajo y un pequeño esfuerzo, es tremendamente entretenido. La gente llega con cositas ricas para comer y tomar, la compañía es grata, las conversaciones son entretenidas… las visitas son súper agradables y siempre serán bienvenidas, incluso si se repiten el plato por uno o mas días, pues tenemos un sillón y un saco de dormir con el cual pueden alojar.

No obstante eso, aun no tenemos ningún lugar acondicionado para recibir gente por un tiempo prolongado, mucho menos vivir junto a nosotros como familia, pues eso implica darle un espacio, un baño propio o por lo menos con algo de privacidad, un closet y un lugar para poner sus cosas y así un largo etcétera de cosas necesarias para poder tener a alguien viviendo junto a nosotros.

Claramente eso hoy día nos incomodaría, pues no tenemos cómo, ni queremos vivir con mas gente, por lo que las “visitas por un rato” son lo que mas nos acomoda!.

Visitante o habitante?

Visitante o habitante?

¿Y con Dios pasará algo parecido? Es decir, parece que es mas cómodo que “visite nuestras vidas” en lugar que “viva con nosotros”, pues si viene por un rato corto, disfrutamos lo propio de una visita: las cosas ricas para comer y tomar (bendiciones), la grata conversación (su palabra y consejo), la compañía y la alegría (su protección y auxilio).

Pero invitarlo o permitirle que viva junto a nosotros son palabras mayores, pues tendríamos que renunciar a ciertas cosas y comodidades que tenemos asumidas. Quizás tendríamos que darle algunos espacios que hoy son propios y privados para que se instale como corresponde.

Probablemente no es el baño, la bodega, un dormitorio o un closet las cosas que tendríamos que ceder con Dios para que el se sienta cómodo y en casa ahí, sino que cosas como las finanzas, las relaciones familiares, la sexualidad, las responsabilidades laborales y varias cosas más que no nos gustaría compartir, ni mucho menos renunciar a su control para cederselo a otro.

Siendo así, entonces son mejores las visitas de Dios en lugar de que viva con nosotros. Pero ¿Será eso lo que más nos conviene y lo que Él desea?

La respuesta creo que es clara, así que te invito a ir haciendole un espacio la casa de tu “corazón” para que se sienta cómodo y pueda ir dejando sus cosas, para que viva contigo el resto de tu vida.

Ya, mucho palabreo así que recemos pa´ que la cosa funcione en serio: Señor te pedimos que nos ayudes a renunciar al control de todas las cosas y que podamos ir abriendo nuestro corazón para recibirte y te puedas quedar en él no solo como visita temporal sino como habitante definitivo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén!

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Publicado por en julio 16, 2012 en Blog

 

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